Tracto urinario
Ardor al orinar.
2 de octubre de 2026
Escuece al terminar de orinar, y a los veinte minutos se está otra vez en el baño. Sale poca cosa. Hay quien nota el escozor ya al empezar, y hay quien lo nota solo al acabar, cuando parece que ya ha terminado y todavía quema. El resto del día se pasa calculando dónde hay un baño, porque las ganas vuelven antes de que dé tiempo a sentarse.
A veces la orina huele más fuerte de lo habitual. A veces el bajo vientre queda molesto, como si no se hubiera vaciado, aunque se acaba de salir. En la consulta basta con decirlo así. «Me escuece y voy mucho» suele servir para que pidan una muestra. El número de veces importa tanto como el escozor: seis u ocho idas en una mañana de trabajo dejan a cualquiera cansado, aunque no haya pasado nada que se vea desde fuera.
Cuando ha sido el día
Un día entero sin beber deja la orina concentrada, y la uretra se irrita con poco. Lo mismo pasa si se ha aguantado muchas horas porque no había un baño a mano: en el coche, en una reunión, en un sitio donde daba vergüenza pedir la llave. El escozor de ese día puede irse solo en unas horas, en cuanto se bebe y se orina sin prisa. No siempre. Hay mañanas en las que el escozor sigue ahí aunque se haya bebido agua por la noche.
El café de la tarde lo pone peor a bastante gente. El vino, en algunas, también. Para comprobarlo no hace falta dejarlo para siempre. Un par de días sin el café de las cinco, a ver si el escozor baja. Si baja, ya se sabe algo del propio caso. Si no baja, el café no era la causa y se sigue igual.
Hasta la cita, agua, y orinar en cuanto apetece. Aguantar para que la vejiga se llene no ayuda cuando ya escuece. Tampoco hace falta beber a jarros hasta encontrarse mal. La idea es no llegar reseco a la muestra: una orina muy concentrada escuece más al salir y en el laboratorio cuesta más de mirar.
En una mujer y en un hombre
En las mujeres, cuando el escozor viene con ganas frecuentes y sale poca orina, lo primero que se mira es una infección. Es lo más corriente, y por eso la visita suele empezar por un análisis de orina. A veces piden cultivo. Tarda más que la tira, porque el análisis rápido no dice qué bacteria es. Mientras tanto la molestia sigue, y eso desespera. El cultivo es el que evita, la segunda vez, tratar a ciegas con lo mismo de la primera.
En un hombre yo no lo dejaría en que habrá sido la bebida. El mismo escozor sale de la próstata, sobre todo si se repite, si el chorro se ha quedado más fino, o si por la noche también hay que levantarse. Puede ser una infección igual. Puede ser la próstata. Por eso el «ya se me pasará con agua» se queda corto. En la visita se cuentan las dos cosas: el escozor, y desde cuándo el chorro no es el de antes.
Si ya se está tomando algo para estas molestias, se dice. También si la última vez dieron un antibiótico y a las pocas semanas volvió el escozor. Esa segunda vez cambia lo que piden.
El mismo día
Con fiebre se llama ese día. Con sangre en la orina también, aunque sea un hilo rosa y luego nada. Si el dolor tira del costado, hacia la espalda, se mira también el riñón. Un embarazo no se espera al lunes. Un niño con escozor tampoco se deja en casa a ver si con agua se le pasa, aunque el niño diga por la tarde que ya le duele menos.
